03 VIAJES

EDITORIAL

La palabra viaje nos remite inmediata- mente a un traslado, un movimiento de un lugar a otro, la idea del cambio de con- texto geográfico. Pero hay para quienes el viaje es un concepto que va mucho más allá de esta idea básica, se trasforma en un movimiento tanto físico como mental o espiritual, abarca un recorrido que puede ser geográfico o interior, con el fin de llegar a una meta. O no llegar a nada. Esa es una de las tantas preguntas que lleva consigo la palabra ¿Para convertirse en un viaje debe tener un fin y un momento de retorno? ¿es necesario volver cuando, desde un comienzo, la idea del viaje conlleva a plantearse un cambio? Porque de las pocas cosas que se tiene claro al iniciar un viaje es que estaremos frente a un cambio, una excepcionalidad. Y nuevamente una pregunta ¿Es esa exepcionalidad el viaje mismo o corresponde a su final, su producto? ¿Puede ser permanente el cambio producido por el viaje o duraracuanto dure este mismo?¿Un viaje puede ser eterno?¿existe el viaje permanente? ¿vale la pena preguntarse todo esto?.

Intentar reflexionar acerca de las interrogantes que rodean la idea del viaje sólo cobra valor cuando se asume este concepto como algo inevitable, como una forma de adquirir conocimiento, parte de un proceso educativo, una formación que requiere el salir de aquello en que se esta inmerso, cambiar de contexto.

Viajar no es algo complejo, es simple, es irrenunciable, llega a ser tan normal que resulta ridículo querer enaltecerlo, darle un valor de por si, creando un termino sobrevalorado que con el tiempo comienza a generar rechazo. El valor del viaje es lo que pueda signi- ficar para quien lo realiza, podrá ser el detonante de una transformación de vida, una epifanía o no pasará de ser una anécdota, un momento vivido del cual quedará mucho o poco, porque siempre algo queda, algo deja ese movimiento, ese algo que podrá ser tan grande como la vida o un dato más dentro de muchas pequeñas cosas conservadas en la cabeza, en un papel, un video o una cámara.

El rayado en una croquera, subrayar las frases de un libro, conservar en la cabeza una melodía son residuos de diferentes recorridos, viajes por distintos medios. Son estos distintos medios y las diferentes formas del término los que se asumen dentro de los trabajos de este número, que incluyen textos y gráfica dando pie a variadas formas de representar y hablar sobre lo que es el viaje, desde miradas personales a visiones que intentan dar respuesta a algunas de las preguntas que rodean al concepto. Lo importante fue conseguir distintos acercamientos a esta idea de Viaje que resulta tan ambigua, darle más de una vuelta, comprobar que su valor depende de quien lo viva y como lo asuma, así como entender las diferentes dimensiones que logra tener un viaje, las transformaciones que trae consigo y el acercarnos un poco más a poder entender lo que de verdad implica y significa Viajar.

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